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HISTORIA DEL HOTEL

UN HOTEL TESTIGO DE LA HISTORIA

En 1906 el Congreso Nacional se trasladó desde las adyacencias de la Plaza de Mayo a su actual edificio de la Avenida Entre Ríos. De ese modo se completaba el remate a escala monumental del eje Este-Oeste de la Avenida de Mayo.

Más importante aún, el edificio del arquitecto Vittorio Meano generaba un polo para el desarrollo de las actividades políticas en una nueva área, situada sobre ambas márgenes del Boulevard Callao, como se conocía entonces a la avenida actual.

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Era la época de un progreso económico como nunca se vio en la Argentina. Año a año se extendían las fronteras de la agricultura y la ganadería al tiempo que el país recibía oleadas de inmigrantes dispuestos a vivir su sueño de prosperidad en el nuevo continente. Las cifras de un censo de la Ciudad de Buenos Aires señalaban que estaba poblada por algo más de un millón de habitantes. En 1908 se inauguraba el Teatro Colón mientras que en el ámbito de la música popular el tango hacía furor en Buenos Aires y Montevideo con el suceso de “El choclo” y “La Morocha” grabados por el sello Victor.

La intensa actividad política que tenía lugar puertas adentro del parlamento se extendía más allá de sus muros, convirtiendo al boulevard Callao hacia el Norte en la vibrante arteria que vinculaba la zona aledaña al Congreso con la Recoleta.

Buenos Aires recibía la visita de importantes personalidades quienes demandaban hoteles de primera categoría para sus estadías en la París de Sudamérica. Fue la época en que, preparándose para las fiestas del Centenario de la Revolución de Mayo de 1810 abrieron sus puertas los hoteles Palace, Plaza, Majestic, París y Savoy.

Los propietarios del Savoy, concibieron un gran hotel de lujo situado tan sólo a un par de cuadras de la Plaza del Congreso y a otras tantas de la calle Corrientes -aún angosta- que ya por ese entonces era el epicentro del entretenimiento nocturno de los porteños que colmaban sus teatros y cafés.

El proyecto fue encomendado al arquitecto Gerónimo Agostini. De origen italiano, Agostini erigió un bello edificio de cinco pisos en estilo Ecléctico, con fuertes influencias del Liberty milanés. Como era un predio en esquina, el hábil profesional vinculó las fachadas sobre Callao y Cangallo con una importante cúpula que dialogaba con las mansardas. Los opulentos interiores del hotel se vistieron de un refrescante modernismo con claras alusiones a la Secesión Vienesa.

La presencia del Savoy fue un hito fundacional sobre el Boulevard. Con el correr de los años, los inversores inmobiliarios le dieron a Callao una particular impronta edilicia con notables edificios de uso comercial y residencial, entre los que se destacaban la casa de música de Max Glucksmann en la esquina con Bartolomé Mitre y la tienda de modas Mussion en el cruce con Sarmiento.

La celebración del Centenario fue la más grande fiesta en la historia de la Argentina. Durante 2 semanas la ciudad de Buenos Aires recibió la visita de numerosas comitivas del exterior, siendo la presencia más importante la de la Infanta Isabel. Durante la noche, la Avenida de Mayo y la Plaza del Congreso estuvieron iluminadas “a giorno” El Hotel Savoy, tan cercano a donde tuvieron lugar los históricos festejos, estuvo ocupado a pleno por las delegaciones de los países que participaron de las fiestas del Centenario.

Unos años después abrió sus puertas la Confitería del Molino, donde no era inusual ver a los políticos tomando café, pero las más trascendentes reuniones de la política tuvieron lugar en el más íntimo ámbito del Savoy. Fue en uno de los salones del gran hotel de la avenida Callao que en Diciembre de 1914 Lisandro de la Torre fundó el Partido Demócrata Progresista. La ubicación privilegiada del Savoy hizo que fuese el lugar donde se desarrollaran todo tipo de manifestaciones de la cultura y se alojasen en él numerosos artistas, músicos y cantantes que actuaron en los teatros de la calle Corrientes. Los salones del hotel eran ideales para que se realizasen homenajes, cenas benéficas, casamientos y reuniones sociales, como también sus elegantes bailes de Carnaval.

Albert Einstein fue invitado a visitar la Argentina en 1925 y permaneció entre nosotros durante un mes dictando clases magistrales en las que disertó ante nuestra comunidad científica sobre la Teoría de la Relatividad y además participó de conferencias en las que expuso su visión sobre una Europa unida y el pacifismo. Einstein se alojó en la casa de la familia Wasserman ya que por aquel entonces era usual que las grandes personalidades se hospedaran en residencias particulares, pero fue precisamente en el Savoy donde dejó de ser disertante para convertirse en homenajeado. El día antes de dejar nuestro país, la comunidad israelita utilizó al gran hotel de la avenida Callao para expresarle su reconocimiento. Desde varias horas antes del comienzo del evento, cientos de personas hacían cola frente a la entrada con la esperanza de tan sólo estrechar su mano. Durante el agasajo, los asistentes pudieron conocer a un Einstein cordial, relajado y por cierto muy agradecido por esa sincera expresión de afecto. Una vez más, el Hotel Savoy fue parte de la historia.

En los años treinta, la inauguración de la línea Lacroze de subterráneos (hoy línea B) y el ensanche de la avenida Corrientes fueron dos mojones urbanísticos. Los nuevos teatros, las tradicionales librerías y los cafés más concurridos de la ciudad se hallaban a sólo 200 metros del Savoy.

A comienzos de los 40 una ascendente figura del teatro, la radiofonía y el cine nacional hizo del Hotel Savoy su residencia. La elegante silueta de Eva Duarte no pasó desapercibida. Quienes tuvieron el privilegio de atenderla, desde conserjes hasta mucamas, recordaron siempre el amable y afectuoso trato que recibieron de parte de quien pocos años después se convertiría en la carismática y abnegada Evita, primera dama de Argentina y creadora de la fundación a la que dedicó los mejores años de su breve pero intensa vida. Eva Duarte ocupó la habitación 111 del primer piso, que está ubicada en la esquina de Callao y Cangallo. En su alegre interior, adornado con molduras de motivos florales e instrumentos musicales, Evita leía y releía los libretos de las radionovelas de las que era la figura estelar. Cuando hacía una pausa en el estudio, en vez de utilizar el ascensor, descendía por la gran escalinata hasta la conserjería y de allí se dirigía a su rincón favorito del Salón Imperio donde bebía una taza de té y firmaba alguno que otro autógrafo.

En los años sesenta, el confort del Savoy y su cercanía con el Congreso Nacional hicieron que durante tres años lo habitase el Doctor Carlos Perette, compañero de fórmula de Arturo Illia, quien fue presidente entre 1963 y 1966 hasta que fue depuesto por un golpe militar. Aún antes de que asumieran al poder el 12 de Octubre de 1963 las salas de reunión del hotel sirvieron para que ambos políticos definieran su gabinete de ministros y colaboradores. En Noviembre, en vez de utilizar alguno de los salones de la Casa Rosada, el presidente Illia prefirió la intimidad del Savoy para comunicarle a los ejecutivos de las petroleras extranjeras que operaban en el país su decisión de anular las concesiones que les habían sido otorgadas durante el gobierno de Arturo Frondizi.

A comienzos de los 70 el retorno de la actividad política hizo que los salones del Hotel Savoy fuesen utilizados por los partidos de todo el espectro que iban a participar en las elecciones presidenciales de 1973. Hubo eventos organizados por La Hora del Pueblo y hasta de la Juventud Peronista. Cuando se produjo el golpe de estado de 1976 cesó toda la actividad partidaria aunque en 1977 el Socialista Américo Ghioldi, quien en un comienzo había apoyado al gobierno militar, dio una conferencia en el Savoy en la que manifestó que había llegado el momento de llamar a elecciones. Lamentablemente, ello recién tuvo lugar en 1983 pero, tiempo antes, los políticos agrupados en la Multipartidaria se reunían en los salones del hotel.

La vigencia del sistema republicano y la consiguiente libertad de expresión crearon las condiciones para el resurgir de las actividades artísticas en el Centro Cultural San Martín, del cual el Savoy está a unos cientos de metros solamente. Desde entonces la avenida Corrientes está experimentando un bienvenido revival teatral con la apertura de nuevas salas.

Por otra parte, la reanudación de la actividad política acercó al Savoy a una nueva generación de representantes de las más diversas corrientes. Como prueba de fidelidad al hotel que lo vio nacer, en 2004 el Partido Demócrata Progresista recordó su fundación en el mismo salón en que lo hiciera Lisandro de la Torre.

LA MEJOR UBICACIÓN

En los años treinta, la inauguración de la línea Lacroze de subterráneos (hoy línea B) y el ensanche de la avenida Corrientes fueron dos mojones urbanísticos. Los nuevos teatros, las tradicionales librerías y los cafés más concurridos de la ciudad se hallaban a sólo 200 metros del Savoy.

SAVOY HOY

PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO

En los últimos años la ciudad de Buenos Aires tomó conciencia de la importancia de su rico patrimonio arquitectónico.
La avenida Callao ha sido declarada área protegida y no podrán demolerse los magníficos edificios que la adornan. Coincidiendo con ello, MOLDURAS, ARTES Y FRESCOS HECHOS PARA LA CREACIÓN DE UNA OBRA ÚNICA:
EL LEGADO Y EL ORGULLO DEL PRIMER HOTEL DEL CENTRO DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES
Conservando vivo el esplendor de la Belle Epóque, el Savoy es hoy día un hotel equipado con la tecnología más avanzada y un nivel de servicios a la altura de los mejores hoteles del mundo.

Las salas de reunión del Savoy siguen siendo como antaño lugares para celebrar acuerdos y aunar voluntades en pos del progreso de la República. El Salón Imperio, un sereno espacio decorado al más puro estilo centroeuropeo, es el ámbito inspirador para una pausa antes o después de una reunión de negocios pero puede ser también el sitio ideal para un apretón de manos que selle un buen acuerdo entre partes.

PRENSA Y COMUNICACIÓN

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RRHH

 

Savoy Hotel Buenos Aires es propiedad de FAGRAL S.A.C.I. e I.